Pero mataron a Cristo
¿Acaso Cristo no amaba a los fariseos cuando desenmascaró su falsa religiosidad? El sumo sacerdote Caifás, Anás suegro de Caifás y de gran influencia por ser ex sumo sacerdote, fariseos y saduceos se sintieron insultados por las afirmaciones del Nazareno de quien dijeron “tenía demonios” y complotaron para asesinarlo de la forma más humillante en la cruz. Las autoridades judías mataron a Cristo en nombre de la ley mosaica que les fue dada por Dios.
Caifás era saduceo, no creía en la resurrección, y en la casa de su suegro fue golpeado Jesús antes de ser llevado ante las autoridades romanas a las que servían sometiendo al pueblo judío al imperio, y los romanos les permitían ejercer autoridad, cobrar impuestos, pero no condenar a muerte. Así los de la falsa religión, denunciados por Jesús ante el pueblo, armaron una mentira contra Jesús, “quería ser rey como David”, lo que se constituía en delito de muerte por oponerse al emperador César.
Está claro que las autoridades judías asesinaron a Jesús por motivos carnales para mantener los privilegios sociales, políticos y sobre todo económicos que habían ganado ante el Imperio Romano sometiendo al pueblo a la falsa religión.
Hoy sucede lo mismo con los neofariseos, legalistas, falsos apóstoles, predicadores blasfemos de la doctrina de la prosperidad, defienden el sistema económico de la falsa religión que les ha resuelto sus vidas llenas de lujos, riquezas, humers, tierras y propiedades millonarias. ¿De dónde sacaron esos millones? Robando de la bolsa de las ofrendas como Judas.
Los sacerdotes de las sinagogas de satanás jamás van a admitir que son hijos del diablo y que su voluntad hace enriquecerse con el diezmo. “Por ahí andan muchos…que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal”, Filipenses 3:18-19. “Porque estos son falsos apóstoles”, 2 Cor. 11:13-15. “Guardaos de los falsos profetas”, Mat. 7:15-20. Mat.7:21-23. Los fariseos mataron a Cristo y hoy lo siguen haciendo. Arrepiéntanse. Amén.