Liderazgo
Dos hechos marcaron la coyuntura noticiosa de las últimas 24 horas. Por un lado, la audiencia en un juzgado de Miami en la que se solicitó la desestimación de los cargos contra el expresidente Ricardo Martinelli o, en su defecto, la concesión de una fianza de excarcelación, y por el otro, una manifestación de apoyo popular al exmandatario en la histórica plaza de Santa Ana en Panamá, cuna de la democracia panameña.
Nótese que la opinión pública ha dado relevancia a estos hechos, incluso, por encima del viaje del presidente Juan Carlos Varela a Estados Unidos, que en otra circunstancia debería mover al interés público por los acuerdos a que puedan llegar ambos mandatarios y su incidencia en nuestro país.
No se trata de opacar hechos ni disminuir la importancia de los mismos dentro del contexto nacional, pero ha quedado claro ante propios y extraños que el nombre de Martinelli sigue siendo sinónimo de liderazgo entre los panameños, que siguen con el mayor interés sus lances con la justicia norteamericana.
El hecho palpable es que el expresidente concita la simpatía de amplios sectores ciudadanos, en contraste con aquellos que buscan disminuirlo y perseguirlo por un prurito de resentimiento político y personal.
Contrario a quienes piensan que la transitoria limitación a su libertad personal ha sido un menoscabo a su liderazgo, los hechos históricos demuestran lo contrario, toda vez que desde la época de Arnulfo Arias se acostumbra a decir que todo presidente pasa por la cárcel antes de sentarse en la silla.
Tranquilos debieran estar los detractores de Martinelli, ya que por una limitación constitucional y legal, no existe la reelección inmediata, por lo que no podrá ser candidato presidencial en los comicios del 2019.
Empero, el liderazgo de “El Loco” no los deja dormir, ya que desde muy al norte del país sigue marcando su impronta como protagonista principal de la política nacional. Los ataques que le lanzan el varelismo y sus aliados, en vez de disminuir su caudal, están transformando a Ricardo Martinelli en un mártir político, cuya línea de acción será determinante en el futuro político de Panamá.