Panamá, crisis de junio
La oligarquía criolla sale a celebrar el 9 de junio un aniversario más de la CRUZADA CIVILISTA. Ya se le cayó el mito del caso Gallego con las últimas declaraciones de la hermana del cura. No era un enemigo de los militares, sino de las familias terratenientes de antes de 1968 en Santa Fe. A los militares nos “tocó cargar con ese muertito”. Hay sectores en la curia católica que se oponen a su beatificación, y conspiran para mantener el caso congelado alegando falta de recursos económicos; y otro sector empuja la beatificación para tener un santo en Panamá, aunque no sea nacido en Panamá.
1.- Corría el año 1996, estando preso en El Renacer, la Iglesia católica me hizo un acercamiento (soy católico) para que convenciera al teniente coronel Nivaldo Madriñán de que se reuniera en secreto con el obispo Dimas Cedeño; hablé y convencí al teniente coronel Madriñán. El Ministerio de Gobierno y Justicia del momento organizó la salida discreta de El Renacer de ambos y la reunión se efectuó en el altar de la iglesia de Gamboa: entre monseñor José Dimas Cedeño, arzobispo de Panamá, cara a cara con Madriñán, y conmigo de testigo. Madriñán le comunicó al obispo la misma versión que hoy sale a hablar la hermana del cura Gallegos. La Iglesia guardó silencio, a sabiendas de que había dos personas condenadas a 15 años y que no habían matado al cura.
2.- La Cruzada Civilista convoca a marchas para protestar en contra de la corrupción. Fue la Cruzada la que impuso desde hace 6 gobiernos democráticos el modelo político económico posinvasión que hoy nos gobierna. Que no sigan engañando; su método de gobernar colapsó. Ya no son excusas los militares, que casi todos están muertos, y continuarán saliendo a la luz pública muchas verdades.
3.- Ni la Iglesia católica ni Movin ni el Frente Guacho -los soportes de este gobierno- están en capacidad de parar el malestar general del pueblo. Son estructuras sin credibilidad. Esta oligarquía no tiene un proyecto político, solo el de enriquecerse y hacer negocios desde el Gobierno. Contrario como sí lo tuvo el general Omar Torrijos, que desarrolló un proyecto político que unificó al país, y que con la ayuda de todo el pueblo se negoció con los Estados Unidos y se alcanzó la liberación del territorio de la antigua Zona del Canal.
4.- Hoy la oligarquía teme que el poder político y económico de Washington y Wall Street presionen al gobierno de turno para negociar la presencia de bases militares en Panamá frente a las amenazas mundiales. Su temor es que si vuelven los gringos, se les complica su panorama de continuar lavando dineros y usando el centro financiero y la pantalla de la democracia para que un reducido grupo de malos panameños siga haciendo negocios y enriqueciéndose.
Estoy de acuerdo con que las bases norteamericanas retornen a Panamá, enmarcadas en una negociación con ventajas para nuestro pueblo.