Varela, desenfocado
Una vez más el presidente de la República, Juan Carlos Varela, arremete contra los medios de comunicación, a los que acusó de no reflejar en sus notas la realidad que vive Panamá. Varela dijo que los medios se inclinaban más por las noticias negativas que publicar los logros del país.
Las declaraciones del mandatario, dichas durante el acto de instalación de la nueva junta directiva de la Asamblea de Diputados, demuestran un profundo desconocimiento de la función y el papel de los medios de comunicación en una sociedad democrática.
En primer término, los periodistas y las empresas difusoras, llámense prensa, radio o televisión, no son los relacionistas del gobierno de turno, sino vehículos de difusión de la dinámica social en sus diferentes aspectos.
La Presidencia de la República y las instituciones estatales gastan miles de dólares en relacionistas, que se suponen deben proveer planes de divulgación de la gestión oficial, además, la labor gubernamental es inherente al ejercicio del poder público, pensar que los medios están obligados a divulgar, sin pasar por el tamiz del análisis crítico todo lo que hace el Gobierno, es un completo absurdo.
La realidad social es otra y esa es la que divulgan los medios. Denuncias de corrupción, desgreño administrativo, persecución política, fracaso de la política oficial ante la delincuencia, realidades palpables, que la opinión pública tiene derecho a conocer.
El día que la prensa en general solo publique lo bueno del Gobierno, o lo que el Gobierno considera como “bueno”, ese día se acabarán las instituciones democráticas del país.
Una prensa complaciente -que parece quiere Varela- es tan peligrosa para la democracia como una prensa amordazada.
Ojalá los asesores del mandatario le expliquen que un periodismo al servicio del gobernante de turno desnaturaliza su propia esencia.
El gobierno que se precie de democrático debe agradecer las críticas de la prensa en general, ya que son el reflejo de la realidad social.