Se prende Pakistán: Turba intenta asaltar consulado gringo y le tiran plomo
Varios gobiernos europeos llamaron a la contención, aunque evitaron señalar directamente a Washington y Tel Aviv,
La rabia explotó en las calles de Karachi y terminó en tragedia. Manifestantes proiraníes intentaron meterse a la fuerza en el consulado de Estados Unidos y la cosa se salió de control.
Nueve personas murieron y más de 20 quedaron heridas en medio de choques brutales con las fuerzas de seguridad.
El humo, los disparos y las carreras marcaron la tarde en la capital de la provincia de Sindh. La policía respondió con fuerza para frenar a la multitud que avanzaba hacia la sede diplomática. Hubo decenas de detenidos mientras la ciudad quedaba bajo tensión máxima.
La indignación creció tras el ataque conjunto de Washington e Israel contra Irán y la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei. La comunidad chií en Pakistán salió a la calle y la molestia terminó en disturbios que ahora elevan la presión diplomática en la región.
Y mientras en Karachi corría la sangre, en el tablero internacional también se movían fichas. Ocho países de la OPEP+ anunciaron que aumentarán su producción de petróleo en 206 mil barriles diarios en abril, en medio de un conflicto que mantiene nervioso al mercado energético y a todo Oriente Medio.
Desde Europa, la jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó la muerte de Khamenei como “un momento definitorio” para Irán y pidió pasos concretos para bajar la tensión.
Varios gobiernos europeos llamaron a la contención, aunque evitaron señalar directamente a Washington y Tel Aviv, dejando claro que el mundo camina sobre una cuerda floja.
La región está caliente. Pakistán arde por dentro y el conflicto con Irán ya empieza a sentirse más allá de sus fronteras.
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