Cruel
Hace días, grupos originarios cerraron la carretera Interamericana por nueve horas en el sector de San Félix, Chiriquí. Tenían razón en sus peticiones de atención del Gobierno a la solución de varios problemas de sus comunidades. Pero lo ocurrido es una violación a una serie de derechos de terceros, que empaña la protesta. Estamos acostumbrados a tranques en la capital todos los días porque las autoridades del Tránsito no saben cómo mejorar la circulación. Añada la falta de más vías para soportar los miles de autos nuevos que se venden al año.
¡Pero se pasaron en su protesta! Si una sola hora de cierre en la vía Interamericana, que conecta a Norte, Centro y Suramérica es criticable e ilegal, nueve horas no tiene justificación. Primero, porque miles de panameños y extranjeros que transitan por allí sufrieron graves perjuicios. De solo pensar los inconvenientes de salud, higiene y alimentación que padecieron los trancados, siento que estamos perdiendo el sentido de las proporciones. Segundo, porque las pérdidas económicas son de miles de dólares.
Para qué detallar los daños al transporte de comida y otros artículos de un lado para otro. Se puede decir que por culpa de la mala atención gubernamental de un problema local, un enorme sector de la sociedad sufrió este extenso tranque. Me comentaba alguien que viaja en autobús por allí que a veces hay personas que solamente cuentan con el dinero justo para el viaje. Imagino lo que sufrieron durante esas largas horas y la desesperación que los envolvió. Este pequeño país todos los días sufre problemas por falta de agua, malas vías, escuelas en mal estado, electricidad deficiente, etc.
Cerrar las calles se ha convertido en la mejor manera de obligar al Gobierno a que atienda las comunidades afectadas. Pero todo tiene su límite. Según la ley panameña, está prohibido cerrar las vías. Se comprende que a veces las autoridades permitan los cierres para no causar disturbios al desalojar a los “trancadores”. Creo que lo sucedido en San Félix se salió de proporciones. Hemos respaldado las luchas de los originarios contra la hidroeléctrica de Barro Blanco, y por mejoras en sus comunidades. Pero no podemos apoyar lo sucedido porque fue cruel para muchos.
Tiemblo al pensar que estuviera viajando para Volcán, Chiriquí, y quedara horas en un tranque por algo con lo cual no tengo nada que ver. El papel de las autoridades para mí quedó mal en este asunto. (Dice el Cholito Mesero que no acabemos la paz social de este bello país).