Estrés cotidiano
De nada ha valido la tardía e ineficiente disculpa del titular de Obras Públicas, Ramón Arosemena, por su hiriente sarcasmo contra el pueblo panameño. No hay visos de voluntad para solucionar el problema de los huecos en las calles citadinas.
Es palpable la ineptitud de las autoridades tanto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) como de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), en materia de mantenimiento vial como de control de tráfico vehicular, lo que trae como consecuencia que los panameños cada día sufran más estrés por los tranques, que muchas veces desembocan en actos de intolerancia y violencia ciudadana.
Si a esto le sumamos los cada vez más frecuentes cortes en el suministro de agua potable por rotura de tuberías o trabajos que no son comunicados a tiempo a la ciudadanía, la basura que pasan días sin ser recogida, y suspensiones inesperadas del servicio eléctrico, el resultado es un estrés cotidiano insoportable que pone a prueba la cordura de nuestros compatriotas.
Estudios han demostrado que el estrés diario tiene una cuota de responsabilidad en hechos de violencia, que muchas veces tienen resultados fatales.
Las redes sociales diariamente transmiten imágenes de conductores mandándose para la “verdura”, como decimos en buen panameño, o bajando de sus vehículos para liarse a golpes.
Todo esto es consecuencia de ese estado de crispación y angustia mental a que estamos sometidos los ciudadanos y la verdad hay que decirla: por culpa de un gobierno, que no resuelve ni los grandes ni los pequeños problemas y cuyos funcionarios, lo que hacen es burlarse del pueblo.