Predicamos a Cristo
Predicar a Cristo no es subirse a una tarima, recitar 3 pasajes bíblicos y sacudirles los bolsillos a los ingenuos. No es andar en pareja tocando puertas. ¿Quién nos salvó a Itzel y a mí? ¿Un pastor, apóstol o cura? Solo Cristo es el camino de salvación.
Predicar es declarar la Verdad. Cuando predicamos decimos la misma verdad que anuncio Cristo y cumplimos el mandato de ir y predicar el evangelio verdadero a toda criatura. No tenemos sobre nosotros la responsabilidad de salvar a nadie ni podemos hacerlo. Si nos apartamos de la Verdad no predicamos a Cristo. No podemos apartar a la gente del camino de perdición si declaramos falsedad. Y eso hacen los que predican prosperidad falsa, doctrina de evangélicos, católicos, falsos testigos, mormones, adventistas, etc.
No hay iglesia fuera del Cuerpo de Cristo. No pueden declarar la Verdad sino la conocen. “De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”, Efesios 1:10-13. Y la Verdad es que Cristo es el único que salva, Él es la Iglesia verdadera y los santos de Dios nos congregamos en su cuerpo que es la predestinación. Sí, Cristo es todo: salvación, fe, obras y predestinación en la expresión del amor y la gracia de Dios. Y todo es espiritual, en el Espíritu Santo no para salvación carnal o satisfacción sensual y vanidad. Los que predican otra cosa son mentirosos y pertenecen a su padre el diablo, preparan el camino del anticristo.
Esta Verdad nos hace testigos verdaderos como Cristo quien testificó sobre el Padre. Somos pecadores y Dios nos castiga pero no estamos en condenación porque Cristo nos justificó y salvó. Dios no da salvación y después la quita o nos deja a merced de nuestros deseos mundanos. Hemos resucitado con el Cristo una vez y para siempre. Amén.