‘Rofeando al norcoreano’
El pasado 15 de abril, la República Popular Democrática de Corea (Norcorea) celebró el 105 aniversario del nacimiento de su mítico líder, Kim Il-Sung. La plaza central de Pyongyang festejó a lo grande, con la movilización masiva de personas y el despliegue de su arsenal atómico. La actividad se denominaba “Día del Sol”, recalcando los supuestos orígenes divinos del fundador de esa potencia asiática.
Con más de un millón de personas, el Ejército norcoreano es uno de los más poderosos del planeta. Se estima que posee cerca de 12 a 15 bombas nucleares y que sus misiles, los Taepondong-2 pueden llegar hasta el Hemisferio Occidental. Esto, de confirmarse los nuevos avances tecnológicos que impulsa el hermético régimen comunista. Incluso, Pyongyang afirma poseer bombas de hidrógeno, capaces de provocar un mortal impulso electromagnético sobre el espacio aéreo estadounidense.
Lo peligroso del asunto es que Norcorea es dirigida por el joven Kim Yong-Un, nieto de Kim Il-Sung. Quiere venderse como el rival clásico para desafiar a los gringos en el Asia – Pacífico, sin importar las consecuencias. Insiste en el “rofeo” con el polémico presidente Donald Trump. Y es que para los líderes comunistas, los Estados Unidos de América son los responsables de la división de la península coreana, luego de pactarse el Armisticio de Panmunyon, concluyendo la famosa “Guerra de Corea” (1950-1953).
Tuve la oportunidad de visitar la Zona Desmilitarizada (DMZ) en 2005, como parte de una gira a la región. En el Observatorio de Odusan, es fácil percatarse que todo sigue igual, tras el fin de las acciones bélicas hace 63 años. Tanto así, que a través de los binoculares, vimos que en lado norcoreano del río fronterizo Imjil, nos tenían también en la mira. Lo más extraño del asunto, es que el área que divide ambas Coreas, nos recordaba bastante las Zonas de Coordinación Militar norteamericanas que habían antes en Panamá. Alambrados, campos minados, bosques y altos pastos cubriendo el sector.
La República de Panamá y su Canal Interoceánico deben mantener su neutralidad permanente, ante la creciente tensión en Norcorea. La posible acción militar que pueda ordenar Trump, podría implicar a Estados Unidos en una conflagración de alcance global. Por ello, la postura del Istmo debe ser el “no alineamiento” a los intereses de las grandes potencias. Ni con fulano ni mengano.
Recuerden que en 2013, Panamá le confiscó a Norcorea un barco con chécheres militares, que se dirigía hacia Cuba. Cuidado que el dictador de Pyongyang buscará revancha, siempre y cuando nuestro Gobierno no se ponga de parte de Trump. Es hora de que nuestra diplomacia sea más prudente, para evitar que nos bombardeen el Canal. Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...