Doble moral política
Se ha hecho público que varias firmas de abogados, incluidas las de diputados y ministros recibieron sumas millonarias de la constructora brasileña Odebrecht o sociedades satélites en concepto de honorarios, empero se lo tenían bien calladito, como si no se fuera a saber nunca.
No es malo recibir honorarios por servicios profesionales. Lo malo es pretender en público aparentar una cosa y en privado hacer otra, lo que nos recuerda el conocido refrán ese de “hablando de la pera y comiendo de ella”.
El dicho popular retrata la doble moral que trasciende a la actividad de nuestros políticos criollos, quienes aparentan una cosa y hacen otra.
Razón tiene la diputada Zulay Rodríguez, al pedir la separación del diputado y abogado Jorge Alberto Rosas de la presidencia de la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional, ya que sabido es que no será imparcial ni objetivo, en un eventual proceso en esa instancia motivado por la denuncia del detenido Ramón Fonseca Mora en la que involucra al presidente Juan Carlos Varela con donaciones de Odebrecht.
Lo cierto es que en el tema de los dineros que dio la constructora brasileña a Rosas, le toca al Ministerio Publico abrir una sumaria y luego remitirla a la Corte Suprema de Justicia, ya que pudiéramos estar ante lo que la doctrina jurídica conoce como “honorarios maculados”.
El bufete al que pertenece Rosas fue uno de los que recibió pagos de Odebrecht o de compañías investigadas en Suiza, por que el diputado perdió toda autoridad procesal para hablar del caso. ¡Así que calladito calladito se verá más bonito!