La confianza se gana, no se da
Es innegable el daño que le ha hecho a la imagen internacional de Panamá la firma forense Mossack Fonseca, propiedad de Ramón Fonseca Mora, ex asesor presidencial, amigo y donante de campaña del mandatario Juan Carlos Varela.
Cuando estalló el escándalo mundial de los Panamá Papers, el Ministerio Público debió haberle caído de inmediato, ya que la “notitia criminis” era pública y notoria, pero prefirieron darle largas al asunto, dándole validez al aforismo jurídico, de que “tiempo que pasa, prueba que huye”, quedando así en la nebulosa la investigación a la cuestionada firma abogadil.
Empero, surgió otra bonita oportunidad para que el Ministerio Público se reivindique ante la sociedad panameña, al hacerse pública información en el sentido de que la firma Mossack Fonseca habría tenido que ver en Perú con la constitución de sociedades vinculadas al expresidente Alejandro Toledo y al escándalo de Odebrecht.
Sin embargo, parece poco probable que la actual procuradora retome con energía la investigación a la firma de Fonseca Mora, ya que en una reciente aparición televisiva, lució incómoda, débil y contradictoria, expresado en un lenguaje corporal, propio de quien carece de independencia de criterio y carácter.
Sus angustiosos y casi suplicantes llamados a la sociedad panameña para que “confíen” en el Ministerio Público, demuestran una total falta de talante jurídico.
Es bien sabido que la confianza se gana, no se otorga gratuitamente, y eso debe saberlo la jefa del Ministerio Público, quien ha mantenido una conducta tibia y blandengue a favor de imputados e investigados que son amiguitos del poder, mientras que por otro lado, a través de sus fiscales, exhibe saña y crueldad para con los opositores investigados.
Que pele el ojo doña Kenia, que la sociedad le va a pedir cuenta de sus acciones y omisiones, en el ejercicio de sus funciones.