Maquillaje
La señora tuvo que dejar de maquillarse para que sus compañeros de trabajo la trataran como una persona fuerte y no débil. Esta mujer trabaja hace varios años como conductora del metrobús y también maneja taxis en horas libres. Nos contó lo arriesgado que es este trabajo de conductora y que antes solo lo hacían los hombres. Aparte de andar con la cara lavada para que la respeten, dijo que portaba para su defensa un lanzador de gas pimienta y un aparato eléctrico para controlar a los groseros… Esto nos dejó fríos, pero después nos calentamos cuando comenzó a contarnos hechos que justificaban su actitud. A solamente pocas horas de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, conocimos la dura realidad que sufren algunas damas en ciertos oficios.
Resaltó los insultos que a veces recibía por parte de hombres y mujeres disgustados por el servicio del bus, del cual ella no es responsable. Nos impresionó saber que en dos ocasiones por lo menos se había “agarrado a puñetes” con mujeres que le faltaron el respeto. En otra ocasión se negó a permitir la entrada de las personas porque estaban en una actitud violenta y ella debía hacerse respetar. Comentó que una vez le tuvo que echar gas pimienta a un hombre que la iba a agredir. Otro estaba tan furioso que le mostró el aparato eléctrico para que se calmara. Añadió que eran bastante frecuentes los insultos porque hay personas a las que no les enseñaron en sus casas a respetar a los demás. Dijo que esa situación no es únicamente con mujeres, sino también con choferes varones, quienes en ocasiones son irrespetados por muchachas.
Además, en el oficio de conductora profesional sufre momentos de temor porque a veces asaltan y matan a taxistas. Indicó que la mujer panameña ha demostrado que puede hacer cualquier oficio de una manera adecuada. Sostuvo que como chofer, cumple con todas las reglas del tránsito para garantizar que sus pasajeros lleguen seguros a sus destinos. Ante nosotros teníamos uno de los muchos ejemplos de superación de la mujer panameña, a pesar de la incomprensión de algunos varones y la falta de consideración de ciertos panameños, tanto hombres y mujeres, ella luchaba día a día para llevar con honestidad el pan a su familia… yo no dije ni “pío” durante el viaje, no fuera a ser que dijera algo que la molestara y me diera un corrientazo. (Pregunta el Cholito: ¿Se molestarán los panameños si cierran la Asamblea por dos años?).