No al racismo
Panamá no es tierra abonada para el racismo ni manifestaciones de xenofobia, es por ello que resulta sumamente repudiable la conducta del personal de un establecimiento comercial regentado por extranjeros, que con olímpico desprecio corrieron de su local a destacados integrantes de la selección de fútbol Sub 17, solo por el color de su piel.
No lo expresaron así, pero al decirles que no podían permanecer en el lugar porque ellos no eran "target" (tipo) de clientes para el restaurante, el mensaje, más explicito no pudo ser.
A pesar de que los directivos del establecimiento posteriormente se disculparon, ante la ola indignación provocada por el hecho, sí se hace necesario hacer algunas reflexiones puntuales para que tan penosa situación no se repita.
Panamá es un país de inmigrantes, es un crisol de razas y como bien reza el lema del escudo nacional, es “Promundi beneficio”, lo que significa que por su vocación transitista sus puertas están siempre abiertas al fuereño.
Pero como nación que por generaciones libró batallas históricas por la plena soberanía en todo su territorio, tenemos un orgullo nacional, forjado en gestas nacionalistas, por lo que resulta intolerable que se nos pretenda humillar en nuestra propia tierra.
Debemos dar la bienvenida al que viene a producir y contribuir con el engrandecimiento económico, social y cultural del país, ya que nuestra tierra es de inmigrantes y muchas respetables familias locales tienen troncos originarios de los cuatro puntos cardinales.
Vemos a muchos descendientes de hebreos, cubanos, árabes, chinos, indostanos, griegos, ticos, colombianos, norteamericanos, españoles, portugueses y otras nacionalidades, proclamar con orgullo que son panameños.
Sirva el orgullo, de estos compatriotas, descendientes de emigrantes, como advertencia y ejemplo a la nueva migración que se asienta en nuestra tierra huyendo tal vez de regímenes autoritarios o buscando nuevos horizontes: respeten para que los respetemos.