Sistema educativo en Panamá, permanente dolor de cabeza
Se inicia un nuevo año escolar y como siempre, ya todos sabemos el caos que vamos a tener para llegar a tiempo a las escuelas en virtud de los tranques, y al llegar, encontramos que la escuela no está lista para iniciar clases, y los maestros consideran necesario hablar de ir a paros para forzar soluciones.
Todos reconocemos que en Panamá, siendo un país pequeño y con recursos limitados, para poder tener una posición competitiva en este mundo globalizado, la buena calidad de la educación de sus ciudadanos es clave. Los políticos, pedagogos, empresarios y los estudiantes, todos coinciden en esta opinión. Expertos en sistemas educativos recomiendan que para competir en el mercado internacional y para construir una ciudadanía cívica, una buena educación es el principal recurso del país para lograrlo.
Varias veces he escuchado opiniones en torno a copiar las características del sistema educativo de Finlandia, aunque aquí en Panamá no tenemos finlandeses, dado que dicho sistema está catalogado como uno de los más exitosos del mundo.
Lo que los finlandeses descubrieron hace unos años, cuando tenían un sistema centralizado como el nuestro, fue que los resultados eran mejores si cedían más poder y autonomía a los colegios, demostrando confianza de la población en el sistema.
Al mismo tiempo, adoptaron una metodología que abandona las memorizaciones, típicas del sistema educativo de Panamá, y hace énfasis en el desarrollo de la curiosidad, la creatividad y la experimentación. No es una cuestión de transmitir información, sino que es más importante aprender a pensar.
En el sistema se encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, parvularios, cines, etc.). Estos tres componentes están ligados y funcionan de forma coordinada. Los padres de familia tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.
A diferencia de nosotros, en Finlandia la educación es uno de los temas sobre el que existe consenso político respecto a su importancia, lo que supone una estabilidad en el sistema educativo que permite que este se desarrolle completamente, pueda evolucionar y madurar dentro de una misma política de Estado.
¿Podemos en Panamá copiar un sistema como este? Finlandia dedica un 12% de su presupuesto para financiar su modelo de educación. Tiene un sistema social, el cual contribuye para apoyar a las familias para que puedan conciliar su trabajo y la atención a sus hijos. Con ello, pueden continuar con dedicación y empeño educativo también en el hogar.