Dueños del mundo compraron puertos a la entrada del Canal de Panamá
BlackRock, la empresa que compró la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, es el mayor fondo de inversión del mundo, maneja más dinero que el Producto Interno Bruto de todos los países del mundo, salvo Estados Unidos y China.
El gigante, en representación de sus clientes, es uno de los principales accionistas de empresas como Apple, Walmart, o las farmacéuticas Pfizer, Merck, y Johnson & Johnson, destaca BBC Mundo.
¿Cuál es su negocio?
Invertir los fondos que le confían sus clientes, entre ellos, instituciones financieras, compañías de seguros, bancos centrales, fondos soberanos, fondos de pensiones y familias adineradas.Con más de 11 billones de dólares bajo su administración y las decisiones que toma BlackRock pueden mover montañas.
No son literalmente propietarios de todo ese dinero, pero como pueden decidir dónde se invierte, se suele decir que controlan una parte importante del sistema financiero internacional, o que son "los dueños del mundo", por su gigantesco poder e influencia.
El multimillonario Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, se habría comunicado directamente con la Casa Blanca para comentarle sus planes de adquirir los dos puertos panameños
El acuerdo llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara al gobierno panameño con recuperar el control del Canal, alegando que está controlado por China.
El mismo día que se anunció el acuerdo comercial, Trump lo elogió públicamente en un discurso. "Justo hoy, una gran empresa estadounidense anunció que comprará los dos puertos que rodean el Canal de Panamá", dijo el presidente el 4 de marzo.
¿Quiénes son los dueños de BlackRock?
Un grupo de inversores entre los que se encuentran otros bancos y fondos de inversión como Vanguard y State Street, los mismos que forman parte de "Los Tres Grandes" en el mundo de las finanzas.
Sus respectivos directores ejecutivos, Larry Fink, Salim Ramji, y Ronald O'Hanley, son considerados por muchos analistas de mercado como unos de los grandes poderes en la sombra, razón que explicaría por qué probablemente no hayas escuchado hablar de ellos.
La junta directiva de BlackRock, encargada de tomar las decisiones de la empresa, está liderada por su presidente y director ejecutivo, Larry Fink, junto a otros 16 miembros.
Con la enorme cartera de inversiones que posee a lo largo y ancho del planeta, y sus estrechas conexiones con gobiernos de todos los colores, ¿qué hay de cierto en lo que dicen algunos de que "son los dueños del mundo"?
"No es una idea descabellada", dice Graham Steele, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Stanford, quien lideró la Oficina de Instituciones Financieras del Departamento del Tesoro de EE. UU. (OFI, por sus siglas en inglés) hasta enero de 2024.
"BlackRock ha acumulado un poder financiero descomunal", argumenta Steele en diálogo con BBC Mundo. "Son tan poderosos como algunas naciones soberanas", señala el experto, incluso antes de considerar el valor estratégico de algunos de los activos que poseen.
Ese poder financiero viene de reunir billones de dólares de inversiones de trabajadores y empresas y usar esos fondos para controlar grandes corporaciones e infraestructura física estratégicamente importante, explica Steele.
Y junto al poder económico, el mayor fondo de inversión del mundo, acumula un enorme poder en el terreno político en EE.UU. y otros países en los que ha invertido.
"Ejerce influencia política a través de un lobby agresivo", comenta Steele, al crear relaciones con funcionarios gubernamentales y prestar servicios a agencias de gobierno.
Desde que se fundó en Nueva York en 1988, BlackRock siempre ha estado en la primera fila de los grandes acontecimientos.
Cuando la Reserva Federal necesitó la ayuda de Wall Street para su plan de rescate durante la pandemia, acudió directamente a Larry Fink.
Y así también ocurrió después de la crisis financiera de 2008, cuando la Reserva Federal contrató a BlackRock para deshacerse de los títulos hipotecarios tóxicos de algunos bancos.
En EE.UU., algunos desde el Partido Republicano acusan a BlackRock de ser una empresa "woke", es decir, demasiado liberal para los estándares tradicionales. Incluso estados como Virginia Occidental, Florida y Luisiana, han evitado hacer negocios con BlackRock por considerarla negativamente progresista.
Por otro lado, en Wall Street, las firmas más pequeñas ven a BlackRock como invencible y pese a las advertencias sobre posibles prácticas anticompetitivas, el fondo de inversión continúa expandiéndose.
Ahora, con Donald Trump en la Casa Blanca, cuyas políticas apuntan a desregular los mercados, y tras el acuerdo comercial elogiado por el presidente para hacerse con el control de los puertos panameños, pareciera que BlackRock tiene una vez más el terreno fértil para seguir consolidando su poder.