Iglesia habla: ojo con las letras vulgares que humillan
La diversión no puede convertirse en excusa para ofender, humillar o deshumanizar a otros.
El arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, puso el dedo en la llaga al hablar de las canciones que suenan en tiempos de carnaval
Lo dijo durante su homilía “¿Dónde está la felicidad que no se acaba?”: la diversión no puede convertirse en excusa para ofender, humillar o deshumanizar a otros.
Ulloa arrancó refiriéndose a la música y al ambiente carnavalesco. Reconoció que el carnaval es parte del alma del pueblo panameño, un espacio de alegría, creatividad y encuentro.
Pero advirtió que cuando las letras y expresiones cruzan la línea del respeto y la dignidad humana, dejan de ser entretenimiento sano. “Jamás, bajo el pretexto de la diversión, podemos permitirnos humillar o ridiculizar al otro”, afirmó.
El arzobispo recordó que Panamá es un país creativo, con talento de sobra para hacer fiesta sin caer en la vulgaridad.
Señaló que las letras pueden tener picardía, humor y crítica, pero sin ofender ni herir. Dijo que es posible vivir carnavales que reflejen lo mejor de la cultura y la identidad del país, sin chabacanería ni exceso.
En ese mismo tono, hizo un llamado directo a compositores, intérpretes, animadores, organizadores y autoridades.
Les pidió asumir con responsabilidad el peso de la palabra y de la música, y trabajar para que el carnaval sea un espacio de alegría compartida, respeto y celebración de la vida, no de ataques ni burlas disfrazadas de diversión.
Durante la homilía, Ulloa también habló de la búsqueda de la felicidad. Dijo que muchas personas la persiguen en el dinero, el éxito o el placer inmediato, pero terminan vacías.
Explicó que, desde el mensaje cristiano, la felicidad no está en acumular ni aparentar, sino en vivir con sentido, servir y pensar también en el otro, incluso cuando la vida aprieta.
En otro momento, informó que la Arquidiócesis de Panamá solicitó a una Comisión de Transparencia independiente evaluar la actuación de la Iglesia en casos de abusos a menores ocurridos entre 2001 y 2026. Detalló que el proceso incluirá la escucha confidencial de víctimas directas e indirectas, y se desarrollará del 28 de enero al 30 de abril de 2026, con apoyo de universidades internacionales.
El arzobispo reiteró la política de tolerancia cero frente a los abusos y aseguró que este paso busca verdad, justicia y sanación. Dijo que no es un proceso fácil, pero sí necesario, y que pone en el centro a las víctimas y su dignidad.
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