Martinelli: si no hay cambio drástico vamos a ir en picada
El exmandatario Ricardo Martinelli reflexionó ayer sobre la economía. Siento, leo, huelo y presiento que la economía no despega, el desempleo sube, no hay trabajo, oportunidades, ni chen chen y las esperanzas de un cambio distan de verse pronto, si no cambiamos y damos un cambio drástico de rumbo, esto seguirá en picada.
El también presidente del segundo partido con mayor membresía planteó además un cambio en la justicia, que actualmente no existe por la política, la envidia, miedo.
Martinelli dijo que antes de hablar de estadísticas, temas o pensar tener aprobaciones ficticias, es mejor darse una vuelta y hablar con la gente en Albrook o Los Andes Mall, Calidonia o San Miguelito,
Los consejos de "El Loco" señalan que es mejor escuchar al pueblo antes de las opiniones de asesores que solo buscan su bien no el colectivo y por eso es que vamos como el famoso avión “ Stuka”, en picada con un ruido ensordecedor.
Según Martinelli, lo que corresponde es buscar unidad, hablar y pelear menos, dejar de concentrar todo en “uno” y dejar que la justicia, las fuerzas del mercado y la creatividad del pueblo actúen y dejar que todo fluya. Eso es o esto lo veo mal.
El expresidente puso un ejemplo de cómo engañan las estadísticas: si en el país hay 3 personas y uno se come solito un pollo, estadísticamente hablando cada uno se comió un tercio de pollo, cuando en realidad uno se lo comió todo.
De igual modo, reveló claves para ser un político carismático, empresario exitoso, profesional sobresaliente o para manejar una empresa, dirigir un país o tener muchos amigos o ser querido por la sociedad, familia. Después por eso tendrás tu espacio ganado y reservado en el cielo.
Mucha gente cree que la riqueza, el dinero, la vida, los puestos, son eternos, pues sepan, todo es efímero y desde que uno llega debe ir planificando su estadía y sobre todo su salida, pues de rico a pobre, de poderoso a subyugado, solo hay un pasito en el tiempo y seguro podrás estar tú allí algún día, pues, al final todos terminamos y nos llevamos con lo mismo con que vinimos o sea: “nada”, sentenció Martinelli.