Raúl Pineda: “Fue año y medio de fe, dolor y espera”
No quedaron muchos amigos, pero los que se mantuvieron firmes ya no son solo amigos. Son familia.
No fue fácil. Año y medio con el corazón apretado, noches largas y silencios que dolieron más que cualquier palabra. Así describe el diputado Raúl Pineda el camino que le tocó vivir junto a su familia, mientras su hijo, Abraham Rico Pineda enfrentaba un proceso que los golpeó por dentro y por fuera.
Dice que hubo momentos en que todo parecía perdido. Lloraron en silencio, se aferraron a la fe cuando ya no quedaban fuerzas y aprendieron a esperar sin respuestas.
La angustia de amar y no poder hacer más que orar fue parte del día a día. En medio del dolor, asegura, Dios fue el único que nunca se fue.
Pineda también habla de las ausencias. Mientras muchos dejaron de responder y otros dieron la espalda, el proceso dejó algo claro. No quedaron muchos amigos, pero los que se mantuvieron firmes ya no son solo amigos. Son familia. Gente que estuvo cuando no había nada que ofrecer, ni favores, ni sonrisas.
Hoy no habla de victoria. Habla de alivio. Su hijo recibió la medida de casa por cárcel, un paso que para algunos es solo un trámite legal. Para ellos, dice, es una respuesta a oraciones hechas entre lágrimas. Un respiro después de tanto peso encima, pero con el proceso aún abierto.
El diputado agradece y recalca que siguen de pie. La lucha no termina aquí, pero la fe se mantiene intacta. Siguen creyendo, siguen caminando y esperando que, más adelante, llegue la victoria completa.
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