Cansado
El taxista estaba escuchando un noticiero en el que se hablaba del escándalo del momento, el de la empresa brasileña. De repente estalló. En voz alta dijo que estaba cansado de escuchar siempre lo mismo, como si en el país no hubiese otros problemas más importantes. Nos callamos y siguió explicando su disgusto. “Miren, el pueblo tiene el problema de la canasta básica, que cada día sube. Ya no se puede comprar comida barata ni en los mercados. Les echan la culpa a los vientos y las lluvias. Imagínense pagar ¡más de un balboa por unos cuantos tomates…!”. Comentamos que eso era cierto. Agregó que a él lo que le interesa es que no lo asalten. “La inseguridad aumenta por más que digan que ha bajado la delincuencia”, indicó.
Afirmó que el negocio de taxis ya no rinde porque los tranques hacen gastar mucha gasolina. Además, la cantidad de huecos destroza los carros, aunque y dizque el MOP los arregla, exclamó. Nos quedamos callados porque no deseábamos distraerlo en su carrera por atajos para llegar rápido. Luego dijo que en Panamá hacen un escándalo por cualquier cosa, asustando a la gente como si el mundo se fuera a acabar. Culpó a los periodistas y no nos atrevimos a decirles que nosotros éramos periodistas. Explicó que se hizo bulla por la salida del MAN de la cárcel, como si eso fuera lo único importante del día. “Aquí cualquiera sale de las cárceles cuando le da la gana, aunque digan que son seguras”. Al panameño que busca el real no le interesa ese asunto, agregó.
Más adelante se mencionó que a muchos panameños les cuesta ganarse la vida honestamente, pero este gobierno les regala la plata a unos avivatos. “A mí no me gusta que les den la plata a los maleantes para que no roben. Tampoco que a los fracasados los premien con becas que pagamos todos los panameños. Figúrense que ahora inventaron darles casa gratis a miles, mientras que tengo que jorobarme para pagar la mía”, gritó. (Realmente fue más de un taxista los que se quejaron de la situación de este país, que es uno de los más felices de Latinoamérica). Pensando en estas críticas, recordamos que hay disgusto porque a unos los meten en la cárcel y a otros les dan hasta “playa por cárcel” para que hagan de las suyas.
Buscando relajarnos un poco, decidimos “tomarle el pelo” al famoso Cholito Mesero del viejo café de Santana. Le dijimos que habían soltado a un detenido a lo mejor porque el jurado de puras mujeres consideró que era simpático. Abriendo los ojos, dijo: “¡Chuzo, si eso fuera conmigo me condenan a cadena perpetua!”. (Siéntase orgulloso de ser panameño…).