El muro de Trump
Las películas del Viejo Oeste mitificaban la vasta zona que separa el territorio estadounidense con el mexicano. Los bandoleros que asaltaban los bancos y encomiendas en Arizona o Texas, cruzaban el Río Grande huyendo a los “sheriffs” gringos. Ejemplo, en el film “For a few Dollars More” (Por unos dólares más), los maleantes atracaron El Paso y escapaban a Aguas Calientes, evadiendo la larga mano de la ley.
A lo largo de los 3,185 kilómetros entre Tijuana y Matamoros, la frontera se ha convertido en polémica política, debido a ser la excusa que utiliza el flamante presidente Donald Trump, que le hizo ganar las elecciones el pasado noviembre. La inmigración ilegal, los problemas de inseguridad y la pérdida de empleos en Estados Unidos han sido relacionadas al factor del límite permeable, meta de millones de personas que todavía creen en lograr el “Sueño Americano”.
En los últimos días, las relaciones entre Washington y México DF llegaron al más bajo nivel, cuando se suspendió la visita del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, a la capital estadounidense, debido a la autorización de Trump para iniciar la construcción del polémico muro en la frontera. Una obra que se estima costaría entre 10 mil a 40 mil millones de dólares, casi tan costoso como el malogrado proyecto del Canal Interoceánico en Nicaragua, que ni siquiera ha arrancado del todo.
Viendo que México jamás aceptaría la carga de pagar semejante obra, que incluso ingenieros gringos consideran extremadamente difícil de edificar, Trump amenazó con establecer un impuesto de 20% a las importaciones mexicanas hacia Estados Unidos. Es decir, el Nafta o Tratado de Libre Comercio de Norteamérica se fue al traste. Ya muchos en la región, incluyendo a los correligionarios de Peña Nieto le recomendaron ser más duro y firme, ante la política de ”Bullying Diplomático” de la nueva administración gringa.
Mientras en Panamá, el gobierno varelista no ve el “tsunami” de personas que se avecina, buscando otro paraíso para vivir, y el Istmo es la opción más factible. Si no, pregúntenles a los colombianos, cubanos, venezolanos, al igual que otras nacionalidades que inundan las calles de la capital, buscando trabajo o pidiendo subsidios, a costa de nuestros nacionales.
Al hermano pueblo mexicano, nuestra solidaridad. Los muros y el proteccionismo son un retroceso a la integración de la sociedad humana. Cuidado que muy pronto, la misma retórica de Trump se verá en Panamá, para pedir la expulsión de los extranjeros, con el argumento de que traen inseguridad o quitan empleos. ¿O acaso ya comenzó a venderse esa idea retrógada?
Larga vida y prosperidad para todos. Saludos, amigas y amigos...