¡Silencio cómplice!
Según las investigaciones de los fiscales suizos, la sociedad anónima Active Capital Holding habría tenido movimientos millonarios de fondos; la procuradora general de la nación, Kenia Isolda Porcell, lo sabía, pero prefirió callar.
En esta sociedad anónima participa una cuñada del presidente del Partido Panameñista.
Esto explica el silencio de Porcell, que ha preferido mirar para otro lado, cuando es un hecho que consta en autos que la referida empresa de la que es parte la “cuñis” figura en la carta rogatoria que remitió Suiza en marzo del año 2016, dentro de la investigación del escándalo de Odebrecht.
De la conducta de Porcell se desprenden importantes consecuencias que demuestran que la justicia en Panamá es un instrumento de persecución política porque, por un lado, quieren de Fidanque a Toledano involucrar a exdirectivos de la empresa Promotora y Desarrollo Los Andes, solo porque estos fueron posteriormente funcionarios de la anterior administración.
Que no nos vengan con cuentos de que son objetivos e imparciales porque no lo son y la prueba es que a los panameñistas que han sido encausados y que son confesos de delitos no les hacen nada, mientras que a los de Cambio Democrático (CD) los persiguen y les congelan sus cuentas, solo como represalia a sus críticas para con la ineptitud oficial.
El pueblo panameño debe estar alerta porque las miasmas de la corrupción gubernamental se están desbordando y amenazan contaminar con sus olores nauseabundos la existencia misma de la sociedad panameña.