Tiempo
No debemos permitir que el tiempo sea un obstáculo para que los pueblos conozcan su historia. La matanza de panameños por norteamericanos en 1964 fue provocada por elementos civiles y no militares de ese país. Ellos eran los llamados “zonians”. Los “zonians” recibían mejores salarios que si trabajaran en EE.UU. Disfrutaban de privilegios, como comisariatos con comida, ropa y otros artículos más baratos que los comercios de su país. Realizaban tareas de mantenimiento y funcionamiento del Canal. Los soldados gringos estaban para defenderlo de cualquier peligro. Luego de unos años de servicios, se iban de Panamá. Si se casaban con gente de acá, se las llevaban a su patria.
Bastantes panameñas lograron casarse con norteamericanos y portorriqueños. Pero los “zonians” se quedaban toda la vida en nuestro suelo, que legalmente era del Canal. Tenían sus propias leyes, donde robar un mango era delito de cárcel. Ni se diga de relaciones entre morenitos panas y gringas… ¡Los “zonians” se daban la gran vida! Vivían en sitios hermosos. Estaban bien cuidados, con seguridad, jardineros, domésticas y otro personal que solo los ricos podían tenerlos en EE.UU. No crean que todos eran malos. Todavía hay personas que trabajaron en la Zona que recuerdan a sus patronos “zonians”.
Claro que ellos no querían perder esa vida. Por eso se oponían a los justos reclamos de soberanía de Panamá. Fueron jovencitos azuzados por sus padres los que impidieron que flameara nuestra bandera ese día en la Zona. Desencadenaron la barbarie, ante la que el pueblo dio ejemplo de sacrificio por el futuro de la patria. Hubo contrastes. A la par de actos heroicos, otros se dedicaron a saquear y robar cualquier cosa que oliera a gringo. Fueron destruidas decenas de vehículos que se hallaban en las calles. Patronos “zonians” llevaron a buen recaudo a sus empleados, mientras que varios avivatos murieron por estar robando.
Cortaban el cabello a panameñas que iban a la Zona, hasta un fulo de Azuero fue golpeado al ser confundido. Pero se dieron casos en que panameños protegieron a vecinos gringos. La Guardia fue controlada por el Gobierno, que temía un golpe de Estado de los arnulfistas. La actitud valiente del presidente Chiari fue un ejemplo mundial y aplacó la ira de los panameños. Nunca hemos sido un pueblo rencoroso. A la vez que gringos huyeron dejando propiedades en playas y sitios turísticos, pocos meses después de la matanza las aguas volvieron a su nivel. (No creo que los mártires de Enero del 64 hayan sido apreciados. No viven en las áreas revertidas, que quedaron en manos de “las queridas” y de los que tienen dinero…).