Entre pandillas, masacres y droga: el ascenso y caída de "Cholo Chorrillo"
El caso de Camargo Clarke expone cómo figuras surgidas en entornos urbanos marginados de Panamá pueden transformarse en actores de redes transnacionales del narcotráfico, según la Fiscalía estadounidense que logró su condena.
Cholo Chorrillo: ascenso, violencia y caída de un capo panameño ante la justicia de EE. UU.
La noche del jueves, un jurado federal en California declaró culpable al panameño Jorge Rubén Camargo Clarke, conocido en los barrios como “Cholo Chorrillo”, por su participación en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos. El veredicto marca el capítulo más reciente en la historia de un hombre cuyo nombre, durante años, circuló entre rumores de violencia, control territorial y poder criminal en sectores urbanos de Panamá.
Según la Fiscalía del Distrito Central de California, Camargo Clarke lideraba una organización dedicada al envío de droga por la costa del Pacífico hacia territorio estadounidense, con ramificaciones que alcanzaban a Panamá y Colombia. La acusación lo describió como uno de los narcotraficantes más temidos de la región, capaz de coordinar operaciones con cientos de colaboradores dentro de una estructura criminal de gran escala.
Tras cuatro días de juicio, el jurado lo halló culpable de los cargos federales. El juez André Birotte Jr. programó la audiencia de sentencia para el 12 de junio, donde el acusado enfrenta una pena que va desde 10 años de prisión obligatoria hasta cadena perpetua, dependiendo de la valoración judicial sobre su rol dentro de la red de narcotráfico.
De los barrios capitalinos al crimen organizado
Camargo Clarke, de 46 años, llegó a inicios de siglo al barrio de El Chorrillo, donde residió en la calle 25 arriba. Antes había vivido en San Joaquín, apodo que le valió el sobrenombre temprano de “Cholo San Joaquín”.
Quienes lo conocieron en su juventud describen un entorno familiar ajeno al delito. Sus padres y hermanos eran personas de bien. Sin embargo, con el paso de los años su nombre comenzó a asociarse al mundo pandilleril y, posteriormente, a estructuras más complejas del crimen organizado.
Testimonios recogidos en su círculo cercano lo señalan como la “oveja negra” de la familia, una figura cuya trayectoria contrastó con la de sus parientes. La violencia también tocó su entorno: uno de sus hermanos fue asesinado por ser "su hermano", episodio que, lejos de apartarlo de la criminalidad, coincidió con un periodo de mayor consolidación dentro de grupos delictivos.
Violencia, disputas territoriales y señalamientos
En sectores urbanos y expedientes de investigación, su alias empezó a vincularse con la pandilla Bagdad y con enfrentamientos contra grupos rivales como “Calor Calor”, en disputas por territorios, puertos y rutas de droga.
Entre los hechos más graves atribuidos por investigaciones y versiones policiales figura la masacre ocurrida en diciembre de 2019 en la cárcel La Joya, donde murieron 12 reclusos. Estas responsabilidades, sin embargo, han formado parte de señalamientos dentro de procesos investigativos y del discurso acusatorio, más que de condenas judiciales firmes en Panamá.
Captura internacional y traslado a Estados Unidos
Con el aumento de la presión de las autoridades panameñas, Camargo Clarke salió del país y se refugió en Costa Rica. Allí fue capturado en marzo de 2023 y posteriormente entregado a Estados Unidos, donde ya era objeto de seguimiento por parte de la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Para los investigadores federales, su detención representó la posibilidad de llevar ante la justicia a un presunto articulador clave del flujo de cocaína hacia el norte del continente, en momentos en que las rutas marítimas del Pacífico cobraban creciente relevancia dentro del narcotráfico regional.

Un futuro definido por la sentencia
Con el veredicto de culpabilidad ya emitido, el destino judicial de “Cholo Chorrillo” dependerá ahora de la sentencia que dicte el tribunal federal en junio. La severidad de la pena estará determinada por factores como:
- el grado de liderazgo dentro de la organización,
- el volumen de droga traficada,
- y los antecedentes vinculados a violencia presentados por la fiscalía.
El caso sintetiza una dinámica más amplia: la transformación de estructuras pandilleriles locales en redes transnacionales del narcotráfico, fenómeno que ha redefinido la seguridad en Centroamérica y el Caribe.
Mientras espera sentencia en una prisión federal, la historia de Camargo Clarke queda suspendida entre dos relatos: el del joven que salió de barrios marginados de la capital panameña y el del hombre que, según la justicia estadounidense, llegó a ocupar un lugar central en el tráfico internacional de drogas. Su condena definitiva marcará el cierre judicial de una trayectoria forjada entre violencia, poder clandestino y persecución internacional.
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