Lluvias castigan la cordillera y provocan derrumbes en la vía Chiriquí–Bocas
El paso se mantiene abierto, pero con restricciones y bajo constante vigilancia de las autoridades.
En la carretera que une Chiriquí con Bocas del Toro, la cosa se puso fea desde temprano. Las lluvias no han dado tregua y en el sector de Hornitos, cerca de la conocida Quijada del Diablo, la tierra comenzó a ceder.
El paso se mantiene abierto, pero con restricciones y bajo constante vigilancia de las autoridades.
El terreno está saturado. El agua ha ablandado los suelos de la cordillera y eso ha provocado deslaves, caída de rocas y hasta troncos sobre la vía.
La escena cambia a cada rato y el riesgo está ahí, visible, sobre todo para quienes transitan de noche o bajo lluvia fuerte.
Personal del Sinaproc y del Cuerpo de Bomberos se mantiene en el área, monitoreando puntos críticos y pidiendo a los conductores que manejen con cuidado. No es un solo derrumbe.
Según residentes, hay varios puntos inestables a lo largo del tramo y la situación puede empeorar si siguen las lluvias.
Vecinos de Gualaca advierten que el problema es serio. Dicen que los deslizamientos se repiten a ambos lados de la cordillera y que en cualquier momento puede venirse algo más grande.
El temor no es solo quedar varados, sino que un derrumbe cierre por completo la vía y deje incomunicadas a ambas provincias.
Las autoridades no bajan la guardia. Las lluvias, asociadas a un frente frío que afecta el Caribe y la zona central del país, podrían continuar en las próximas horas. El llamado es claro: prudencia, atención a las señales y nada de jugar vivo en esta carretera.
Etiquetas