Rali pone la bandera de Panamá a rodar en Europa y hace historia en ciclismo
La marca panameña de bicicletas Rali está dando de qué hablar en las grandes ligas del ciclismo internacional. Junto al equipo profesional Solution Tech – Vini Fantini – Rali, la empresa compite al más alto nivel en Europa con la nueva bicicleta Rali Evolve, un modelo de élite probado en el túnel de viento de Princeton, reservado solo para las grandes marcas del mundo.
En ese pelotón de lujo también hay sello panameño. Roberto González, Franklin Archibold y Carlos Samudio forman parte del equipo, que reúne corredores de Italia, Japón, Serbia, Eslovenia, Uzbekistán, entre otros países con tradición ciclista. Panamá no va de paseo: va a competir de frente y sin miedo.
Actualmente el equipo corre la Vuelta a la Comunidad Valenciana, donde el panameño Roberto González, campeón nacional, ha sido protagonista y se ha medido rueda a rueda con figuras de talla mundial como Remco Evenepoel, múltiple campeón mundial y olímpico. Un escenario que antes parecía lejano hoy es una realidad.
El calendario 2026 será exigente. El equipo Solution Tech – Vini Fantini – Rali disputará competencias claves donde los panameños buscarán elevar su nivel con la mirada puesta en los Juegos Centroamericanos, Panamericanos y el gran sueño: Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Pero Rali no solo apuesta al presente. También invierte en el futuro. La marca patrocina al Natural Greatness – Rali – Alé, equipo amateur y de formación en España, donde incursionarán los jóvenes panameños Emanuel Viané, Dier Ríos, Antony Cortes y Noemy Atencio, muchachos que hoy ven una puerta abierta para cambiar su vida a través del deporte.
Detrás de todo esto hay una razón clara: dar oportunidades reales. Rali lleva años apostando por el ciclismo como herramienta de transformación social. De ahí nace también la Fundación Panamá en Bici, creada para defender la vida en las calles, promover la convivencia entre autos y ciclistas y prevenir tragedias.
La fundación ha instalado miles de vallas y letreros, impulsado seminarios y convenciones, trabajado con transportistas e instituciones, y logró que el decreto de tránsito se convirtiera en ley. El mensaje es claro: la bicicleta tiene el mismo derecho que un automóvil a usar la calle.
Aunque esta labor corresponde al Estado, la fundación decidió no cruzarse de brazos. Asumió un rol activo, presionando, colaborando y empujando políticas públicas. El resultado habla solo: hasta un 80 % menos de accidentes y una convivencia mucho más humana en las vías.
Panamá hoy no solo corre en Europa. Compite, invierte y deja huella.
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