Colón, ahora sí
Con una inspiración que superó barreras de favoritismo o hasta recelo, surgida a raíz de los diversos sucesos delictivos que han sido noticia en la provincia, la novena de Colón, liderada por Álex Zapata, director del año, sorprendió y sumó fanáticos con un juego de equipo caracterizado por la habilidad, astucia e inteligencia, pero impulsado por el deseo de devolverles a los colonenses la alegría de ser campeones después de 54 años.
Cuando la novena de Colón eliminó en semifinales a Panamá Metro, sentí una tristeza e impotencia, si teníamos a los mejores, ¿cómo? y ¿por qué? perdimos ante el equipo que el año pasado eliminamos en la final. Esta situación me llevó a vivir un duelo que me impedía aceptar que fuera precisamente Colón quien nos devolvería este año la misma dosis que le propinamos en el torneo 2016. Pero como siempre sostengo, Dios tiene el control en su tiempo perfecto, ya era el momento de que la selección de Colón, inspirada por un Camarena en la receptoría; Esquina en la primera base; Yadiel Santamaría en los jardines y la dupleta de Félix Arosemena y Edgar Muñoz, que jugaron como grandes ligas, así como otras unidades que también se destacaron, jugaron con inspiración, fortaleza y deseos de ganar el título de la categoría mayor del béisbol nacional 2017 para regalárselo a un Colón con necesidad de vivir estas emociones y demostrarle a mi Panamá, el país de las oportunidades, que la provincia también cuenta con gente que se esmera en cumplir objetivos y hacer las cosas bien.
Con el objetivo logrado, hoy campeones, siento que brindarle esta alegría a los colonenses es justo reconocerlo; como justamente recuerdo las palabras de mi hijo putativo Juan Mosquera, actualmente buscador de talentos de Oakland, cuando los “beep beep” eliminaban a Panamá Metro, me dijo: “Prefiero que gane Colón, quizás reciba los premios que no llegaron ni recibieron los metropolitanos en el 2016”. Ahora esas palabras me retumban y siento que Colón ganó en buena lid y que lo merece. A bajarse del bus señores empresarios y políticos, y recíbanlos como héroes.
A los que no lograron el campeonato, les queda superar las deficiencias y comprender que si quieren vivir o destacarse en este deporte, hay que disciplinarse y eso implica mantenerse en plenas condiciones, sin improvisación.