APEDE: Democracia no se negocia y Panamá no puede darse el lujo de perderla
APEDE advierte que la desigualdad, la corrupción y las fallas del Estado de derecho están erosionando la confianza ciudadan
La democracia se cuida todos los días, en las decisiones pequeñas y grandes, en el respeto a las reglas y en la participación de la gente.
Ese es el mensaje directo que envió este domingo la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) en su columna La Voz de APEDE.
El gremio empresarial recuerda que cuando la democracia se debilita, la vida de la gente se complica. Se pierde estabilidad, se rompe la confianza y el desarrollo se frena. No es teoría académica, es realidad.
Panamá creció cuando fue democrático
APEDE subraya que el mayor crecimiento económico y social del país se ha dado en democracia.
Desde el retorno al sistema democrático, el Producto Interno Bruto ha crecido de forma sostenida, se fortaleció el sector privado, Panamá se abrió al mundo y se generaron oportunidades.
“No es casualidad”, sostiene el gremio. La democracia crea reglas claras, protege libertades, impulsa la libre empresa y permite que el trabajo y el talento rindan frutos. Durante 36 años, con errores y aciertos, los panameños han construido y defendido ese camino.
Venezuela como espejo de advertencia
APEDE advierte que cuando la democracia se pierde, el costo lo paga el pueblo, y señala el caso venezolano como un recordatorio contundente.
La crisis institucional, la tensión internacional y la reciente captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos vuelven a colocar a Venezuela en el centro del debate mundial.
Para Giulia De Sanctis, presidenta de APEDE, Venezuela demuestra cómo la ausencia de elecciones creíbles, instituciones sólidas y separación de poderes termina destruyendo a un país.
El gremio expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y su esperanza de que ese proceso derive en el restablecimiento pleno de la democracia.
Según el informe de IDEA Internacional, Panamá se mantiene dentro del 25% superior de los países del mundo en representación política y libertades civiles. Elecciones creíbles, pluralismo y derechos fundamentales siguen siendo fortalezas del país.
Pero APEDE advierte que las alertas están encendidas. Persisten la desigualdad, la percepción de corrupción, debilidades en el Estado de derecho y una ciudadanía que, aunque cree en la democracia, no siente que esta le esté resolviendo los problemas del día a día. Esa brecha, dicen, es peligrosa: alimenta el desencanto y abre la puerta a salidas autoritarias.
Sin democracia no hay desarrollo
Desde APEDE afirman que no existe desarrollo sostenible sin democracia, ni democracia de calidad sin instituciones fuertes, transparencia y rendición de cuentas.
La libre empresa necesita seguridad jurídica, reglas claras y libertades, pero también un Estado que funcione y combata la corrupción de verdad.
La experiencia latinoamericana es clara, advierten: el autoritarismo no resuelve nada, solo empeora los problemas. Promete orden rápido, pero termina expulsando talento, empobreciendo sociedades y cerrando libertades. La democracia es más exigente, pero es el único camino que permite corregir sin destruir.
Un llamado que va más allá de la política
Defender la democracia, concluye APEDE, no es una consigna partidista, es una responsabilidad cívica y empresarial. Implica vigilar, participar, exigir mejores gobiernos y no caer en atajos que comprometan el futuro.
El gremio reafirma su compromiso con la democracia, la libre empresa y la institucionalidad, convencido de que Panamá solo podrá seguir creciendo si protege estos valores. La democracia no es perfecta, pero es irremplazable. Cuidarla hoy es asegurar el mañana.