Iglesia en contra del matrimonio gay
La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) consideró que no eran prudentes los matrimonios entre homosexuales. Esa fue la reacción, luego de que el procurador de la administración, Rigoberto González, opinara a favor de la unión de personas del mismo sexo.
Para tutelar eficazmente los derechos de las personas que sienten atracción por el mismo sexo no es necesario, ni prudente, someter a la institución matrimonial a modificaciones artificiosas o a una reingeniería social contraria a su naturaleza y dinamismo. Hacerlo es una apuesta arriesgada, cuyas consecuencias negativas no logramos todavía vislumbrar", plantea el organismo de la Iglesia católica panameña.
La CEP sostiene que las “autoridades competentes, en cumplimiento de su alta responsabilidad, no deben ligeramente plegarse a hechos sociales, a presiones mediáticas o de grupos de interés para otorgar “derechos” que afectan al matrimonio natural entre un hombre y una mujer. Su compromiso es legislar para la promoción del bien común y de la justicia".
Para la Iglesia, "dado que las uniones de personas del mismo sexo poseen, incluso biológicamente, características que las diferencian netamente de la unión que se establece entre un hombre y una mujer, sería injusto otorgarles el "privilegio" de un reconocimiento y de una tutela jurídica que pueda equipararlas al matrimonio o a la familia".
"En nuestro país, la familia panameña vive una crisis profunda, cuyas consecuencias estamos sufriendo, no añadamos un elemento más para desestabilizarla".
"Reafirmamos que la familia y el matrimonio no responden a una ordenación política, jurídica o cultural meramente coyunturales", plantea la CEP. "En realidad, anteceden a la religión, al Estado y a sus leyes, "imponiéndose" a ellos, tal cual son, en virtud de su intrínseca fuerza y belleza".