Imposibles
Aunque pasen dificultades el pueblo panameño sigue siendo “alegre y confiado” como decían los viejos hace más de sesenta años. Añada como otra característica que “solamente toma en serio los Carnavales”… Esta manera de ser de muchos se refleja en las divertidas promesas de Año Nuevo o Propósitos, que al final se convierten en deseos. Entre las damas una muy popular es que “el otro año voy a comer menos para bajar de peso”. Las modernas en la onda “fit” añaden ejercicios y comida sana, con poca grasa. En realidad unas cuantas logran hacerlo. En los hombres pueden mencionarse que trabajarán más, pagarán sus obligaciones incluyendo pensiones alimenticias. No dirán palabras sucias ni serán machistas en su trato con las damas. También son “misión imposible” para la mayoría por más que las escriban en papelitos y los peguen en el refrigerador y el espejo del baño.
Esta tradición de fin de año no solamente es personal. Ocurre con los políticos, especialmente los que gobiernan. Pensando bien, puede ser que tengan la mejor intención de cumplir lo prometido. Pero habrán situaciones y factores que lo obstaculicen (¿?). Eso dirán los encargados de bajar el costo de la Canasta Básica. Por más maravillas que inventen la vida es más cara día a día. Los campeones en este aspecto serán los encargados de fomentar, orientar, garantizar y hacer rentable la producción agropecuaria. Parece que hay una “guerra sucia” entre los que compran productos en el extranjero y los que producen. Es un “tira y jala” que los periodistas conocemos desde hace más de medio siglo. Como dirían expertos sociólogos en encuestas, es una “tendencia” antigua cuya causa son millones de balboas que van a los bolsillos de los más vivos.
Creó que no habrá promesa que valga en este sentido y seguiremos oyendo los llantos y vientos de guerra de uno y otro lado. Para no amargarnos con situaciones de “altura” volvamos a propósitos de Año Nuevo más sencillos, aunque también difíciles de cumplir. Eso que el niño dejará de chatear y estudiará más dudo que sea realidad. Especialmente ahora que no se le puede dar unos correazos al pela’o mal portado. Tampoco creo que disminuyan los embarazos en niñas y adolescentes porque no se ha hecho algo efectivo para controlarlos. Cada día hay más “calentura” entre ellos… (échenle la culpa a quien Ud. quiera) Pienso que no habrá muchos varones que entre sus promesas tengan “no maltrataré a mi pareja”. Quien sea violento seguirá siéndolo, si no tiene tratamiento psicológico para curarse… Terminemos con algo positivo: a pesar de todo lo negativo que se señala… ¡Panamá seguirá existiendo!