La Chorrera despide con cumbia chorrerana al folclorista José Reynaldo Solano
Familiares, amigos y discípulos rindieron un emotivo homenaje al maestro José Reynaldo Solano, defensor de la identidad cultural y la cumbia chorrerana en Panamá.
La Chorrera despide con cumbia chorrerana al folclorista José Reynaldo Solano
Entre acordes de acordeón, redobles de tambor y pasos de baile nacidos del alma —pero también entre lágrimas imposibles de contener— La Chorrera dio el último adiós a uno de sus más grandes guardianes culturales: el folclorista panameño José Reynaldo Solano.
La despedida no fue en silencio, sino como él siempre lo pidió: al ritmo de la cumbia chorrerana, expresión musical que defendió con pasión y enseñó incansablemente a generaciones enteras. Mientras los tambores marcaban el compás, amigos, familiares y discípulos bailaban con el corazón apretado, agradeciendo el legado de quien dedicó su vida a mantener vivas las tradiciones del folclore panameño.

Un defensor incansable del folclore panameño
Durante décadas, José Reynaldo Solano enseñó danzas tradicionales y música típica panameña, dirigió conjuntos folclóricos y obtuvo primeros lugares en escenarios nacionales, incluido el prestigioso Festival Nacional de la Mejorana en Guararé, uno de los eventos más importantes de la cultura tradicional en Panamá.
También fue director del conjunto típico de la Asociación Nacional de Practicantes, Auxiliares y Técnicos en Enfermería (ANPATE) y lideró el grupo Nuevo Amanecer, integrado principalmente por jóvenes chorreranos a quienes formó no solo en la danza, sino en valores, disciplina y amor por la identidad cultural panameña.
Su vocación educativa lo llevó además a desempeñarse como profesor en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, donde colegas y estudiantes hoy lamentan la partida de quien consideran un baluarte en la enseñanza del folclore nacional.
Un homenaje entre música, danza y lágrimas
Durante el homenaje sonaron piezas emblemáticas como El Gallo Blanco y Sentimientos del Alma, esta última su favorita. Muchos bailaban mientras las lágrimas corrían sin disimulo, cumpliendo su deseo de ser despedido con alegría y al ritmo de la cumbia chorrerana.
Aunque José Reynaldo Solano se marcha físicamente, su esencia seguirá viva en cada tambor que resuene, en cada pollera que gire al compás de la danza folclórica panameña y en cada joven que aprendió de él a amar y respetar la cultura nacional.
Porque los grandes del folclore panameño no mueren: permanecen bailando en el corazón de su pueblo.