Hablar
Uno de los daños que hizo la dictadura militar a Panamá fue la pérdida de los valores cívicos y morales. Creo que todavía hoy estamos sufriendo ese daño. Esto lo señalé hace poco en una entrevista de NEXtv sobre el fallecimiento del exdictador Noriega. En esos fatídicos veintiún años, varios actuaron en contra de la familia y sociedad, ya sea en forma voluntaria o presionados por la dictadura. Como en la televisión el “tiempo es oro”, no divulgaron otros planteamientos. Considero que con la muerte del MAN no se acaba un periodo histórico, como sostienen algunos. Todavía hay muchas heridas abiertas, en gran parte porque los responsables de las violaciones de los derechos humanos no han hablado y dicho la verdad.
No es fácil que los abusadores acepten su culpa y menos que estén dispuestos a pagar sus culpas. Mi mente se va por el “túnel del tiempo” luego de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno de los que llevaron al mundo a la destrucción aceptó sus culpas. Varios alegaron la “obediencia al superior” y le echaron toda la culpa a Hitler. Otros se acogieron a la “ley del silencio” y se llevaron a la tumba lo que sabían. También indiqué que hay que ver la dictadura como un proceso social y no solamente centrarse en las figuras de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega. Afirmé que el golpe militar se dio por el relajo civil politiquero, que siempre buscaba apoyo en las armas para seguir en el poder.
He dicho, basado en cifras, que durante el periodo del general Torrijos hubo más muertes, exilios y desaparecidos que cuando Noriega. Nada más hay que buscar la investigación que hizo la notable Comisión de la Verdad. Este documento tuvo sabotajes de los que disfrutaron la dictadura. Por diversas razones, nadie quiere hablar. Comprendo que se necesita valentía para aceptar culpas. Hace años, en un ensayo, indiqué como sociólogo que los militares dejaron de ser una institución para convertirse en una clase social. Respecto al MAN, es público que fue agente de la CIA. Hasta donde sé, eso puede catalogarse como traición a la patria.
No habían pasado veinticuatro horas del fallecimiento de Noriega y ya se hablaba de libros y escritos para “aclarar la verdad”. Ojalá no concluyan que las víctimas mortales de la dictadura… ¡no existieron! (Dice el Cholito Mesero de Santana que esas operaciones atrasadas debieron hacerse hace años).