Partidas discrecionales
El procurador de la administración, en un acto de valentía totalmente inusitado, le ha dicho al actual mandatario que es conveniente la eliminación de la llamada “partida discrecional”, que es una chequera que maneja a su exclusivo arbitrio y que en más de una ocasión no ha sido utilizada juiciosamente.
No dudamos que lo que movió a Rigoberto González Montenegro a hacer pública la sugerencia, fueron los últimos escándalos relacionados con operaciones costeadas por la presidencia, a connotados políticos y funcionarios que ganan altos salarios y no necesitan de “donaciones” oficiales para estos menesteres.
Puede argumentarse que tratándose de una facultad “discrecional” del presidente, él puede dar esos dineros a quien le venga en gana, pero en realidad no es así, porque discrecionalidad no es sinónimo de despilfarro.
Vivimos en un Estado regido por leyes (aunque a veces no lo parece) y el mandatario no puede estar por encima de la ley ni de la Constitución, porque entonces ya no sería un presidente electo sino un dictador.
Empero, creemos que el procurador de la administración, interpretando –al menos en esta ocasión- correctamente sus funciones inherentes, ha querido advertir a Varela que un uso caprichoso de ese dinero, que es de todos los panameños, para regalarlo a iglesias, conventos, escuelas privadas etc., etc., en el futuro podrían ser hechos constitutivos de delito.
Si bien es cierto las partidas en algún momento han servido para resolver problemas de emergencias, ha sido más por vía de excepción que otra cosa.
Es por ello que en el futuro, un próximo gobierno electo democráticamente y en elecciones transparentes, debe determinar si elimina estas partidas, que a la postre se han convertido en foco de prácticas cuestionables o al menos se imponen a su uso, férreos controles para evitar el capricho del gobernante de turno.